Primera receta cocinada de mi hija de 8 años

La ha hecho todo sola,  fusilli en salsa de tomate, yo estaba solo para vigilar que no se quemase, todo un éxito para tener 8 años.

Dia de las Madres

Hoy es aquí el día de las madres, no ha sucedido nada de particular, mis dos hijas me han dado sus regalitos hechos en el colegio, una poesía, un jabón perfumado, un abrazo, un beso, un felicidades mamá, que siempre llega al profundo de mi corazón... verlas crecer, es una maravilla, oír sus risas ahora que juegan en el jardín es algo que me llena de alegría... pero es inevitable pensar con una melancolía y una tristeza inmensa en mi madre, en pensar lo que disfrutaría ella de estos momentos, de ver a sus nietas corretear una detrás de la otra, jugar en el parque, verlas "repartir besitos que son gratis"...
He pasado una mala noche, no he dormido bien, y todos mis pensamientos volaban hacia ella, en como la hecho de menos y en como me veo reflejada en ella en tantos gestos cotidianos, que cuando eres solo hija no entiendes y rechazas, pero que cuando te conviertes en madre todo cambia, hoy cada uno de mis gestos, cada uno de mis pensamientos se los dedico a ella, a mi madre, que aún es, pero que su mente voló más allá hace tiempo, mi madre que a pesar de todo y de todos, tenia a su independencia más que a nada en el mundo, activa, viva, una de esas mujeres trabajadoras, generosas, MADRES, de las que ya casi no quedan, que renunciaban a tanto sin rencores, que aceptaban sin perder la dignidad, luchadoras sin propaganda.
Hoy, me he recordado de tantos domingos con mi madre, en los que en la tranquildad de un día de fiesta, hablabamos de tantas cosas y de ninguna, me repetía lecciones que ella pensaba que yo debía aprender, pero que en aquel momento no entendía, hoy he repetido sus gestos dominicales en un pequeño homenaje a ella, a mi madre, que no siente mi ausencia, afortunadamente.
Me he peinado como a mi madre le gustaba, con la cara despejada, ella que todos los domingos puntualmente ponía los tubos a hervir para arreglarse el pelo, tenía un "geito" que yo no he tenido jamás, me he puesto la crema hidratante y luego me he maquillado un poco, como ella me decía, "ponte algo en esa cara, aunque sea un brillito", ella que se maquillaba puntualmente todos los días no solo porque trabajaba sino porque decía que si te miras al espejo y te ves guapa, el día se empieza con otras ganas, luego al vestirme he pensado en ella, en su armario, lleno de colores verdes y marrones, con todas las tonalidades del mundo, yo le decía que en vez de un armario tenía un bosque y que ella se vestía como un árbol... me ha venido en mente tantas cosas el olor a "medicinas" que traía siempre, que impregnaba toda su ropa, sus estornudos que tantas veces anunciaban su llegada por la calle General Franco que se llamaba entonces, el verla cambiarse de ropa hasta cuatro veces al día, porque decía que no se podía estar en casa con la ropa de salir... me he visto y he pensado que me siento orgullosa de parecerme a mi madre, que repetir sus gestos en las pequeñas cosas de todos los días me acerca a ella, aunque ya no pueda tener esas conversaciones largas o cortas que fuesen, que por desgracia sus consejos, el transmitirme tranquilidad en mis momentos más críticos, la seguridad de que cualquier cosa, por pequeña que esta fuera, podía contar con ella, su ayuda inapreciable, forman parte de un pasado y al mismo tiempo de un doloroso presente.
Siempre le dí las gracias, pero no se si fue suficiente, siempre le daba besitos al llegar y al marcharme, sé que una cosa que le costo aceptar fue mi decisión de no casarme, pero nunca me dijo nada, nunca me lo hizo pesar, y que para ella verme feliz y con mis niñas era suficiente...
A mi madre, Paca, la de la farmacia, a todas las madres que todos los días silenciosamente, hacen un "trabajo", en realidad mas una misión, insustituible, tantas veces incomprendidas, por nosotros, los hijos, pero con la seguridad que seremos más o menos vuestro reflejo.
Orgullosa de mi madre y de ser madre, orgullosa de hacer crecer a mis hijas con los mismos principios que ella me inculcó.
A todas las madres del mundo y a todos los hijos del mundo, FELICIDADES.
María Amparo, mi nombre completo como solo mi madre me llamaba.

Caracolas de espinacas, requesón y jamón cocido.

Una clásica, la venden en el supermercado ya pronta para cocinar, pero yo no soy amiga de comprar estas cosas preparadas, así que me propuse hacerlas y esta es mi receta:
1 paquete de pasta de lasagna fresca, 250 gramos de espinacas congeladas, 250 gramos de requesón, 1 mozzarella, 2 cucharadas abundantes de queso rallado (el que se tenga), 1 huevo, 3 lonchas grandes de jamón cocido, cebolla, sal y pimienta.
Espero explicarme bien... empezamos
Lo primero es cocinar las espinacas, pongo una cucharada sopera de aceite de oliva en el sartén y un cuarto de cebolla picada, la sofrio un poco y luego pongo las espinacas congeladas, tapo y dejo que se cocinen en su propia agua, cuando se deshacen bien, quito la tapa y dejo al fuego hasta que evaporen todo el agua, luego apago, sal-pimiento y dejo que se enfrien un poco.
Aprovechamos para poner un caldero grande al fuego con agua a hervir.
Mientras cortamos cuatro trozos de papel de hornear, grandes, si sobra se cortará.
cuando las espinacas ya estén templadas, las metí en el robot de cocina junto con el requesón, el huevo, la mozzarella y el queso rallado, salió una mezcla de consistencia tipo pate, debe ser bastante solida para poder "untarla" sobre la pasta de lasagna.
Bien, segunda fase, cogemos la hoja de papel de hornear, colocamos encima la pasta de lasagna, luego el jamón de manera que la cubra practicamente toda, y como decía antes "untamos" con la mezcla hecha con el robot de cocina, cubriendo toda la loncha de jamón, luego enrollamos sobre si misma la pasta, y cerramos bien ayudandonos del papel de cocina, formando unos rollos largos tipo salami, cerramos las extremidades con hilo de cocina.
Yo preparé 4, cuando estuvieron todas listas, las meti dentro del agua hirviendo y las tuve una media hora más o menos, luego las saque, esperé a que se enfriaran un poco, las saque de sus envoltorios y las puse en un paño a secar un poco, para poderlas cortar luego sin que se deshacieran.
Enciendo el horno a la máxima temperatura que en el mio es 200º, primero con calor arriba y abajo, cuando meto la bandeja solo grill.
ultima fase, una bandeja de horno ligeramente untada de bechamel, se cortan los rollos en lonchas de un centímetro más o menos, se colocan en la bandeja y se cubren con bechamel, espolvoreada abundante de queso rallado y al horno a gratinar. Cuando empieza a coger color, se apaga el horno y ya está.
A comeeeeeeeeeeeeeeeeer!!!!!